¿Cómo salvar a México de la bancarrota hídrica?
Apuesta a la economía circular del agua
How can we save Mexico from water bankruptcy? A commitment to the circular water economy
Por Raúl Rodríguez Márquez1
1 Presidente del Consejo Consultivo del Agua (CCA)
Semblanza del autor
Raúl Rodríguez Márquez
Su desempeño profesional ha sido en los sectores público y privado. Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Monterrey, con estudios de posgrado en Alta Dirección Empresarial por el IPADE; Análisis Político por el CIDE; Marketing Político por el ITAM; Alta Dirección Internacional por la Kellogg’s School of Management de Chicago. Presidente del Consejo Consultivo del Agua, organización ciudadana que detona soluciones integrales por una mejor gestión del agua
México está en quiebra hídrica. Todos los indicadores muestran un panorama complicado en el corto y mediano plazo. En coincidencia con el informe de la Universidad de las Naciones Unidas, que define la bancarrota hídrica como el punto de no retorno al que han llegado muchos sistemas hídricos, al agotar no solo el flujo anual de agua, sino también las reservas milenarias de acuíferos, glaciares y humedales, no queda duda de que nuestro país está inmerso en una bancarrota sostenida, pero que aún puede ser reversible.
La sobreexplotación de acuíferos en México ha alcanzado niveles críticos, registrándose 111 acuíferos sobreexplotados y 32 con presencia de suelos salinos y agua salobre, según el monitoreo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) (Conagua, 2024). Esta condición ocurre porque el volumen de extracción subterránea supera con creces la capacidad de recarga natural de los depósitos. Ello pone en jaque la seguridad hídrica, y afecta de forma directa el abasto de agua de la población y los sectores productivos.
Este declive sostenido del volumen disponible de agua implica que se incremente la población vulnerable que no cuenta con acceso diario al agua para consumo; las cifras oficiales hablan de al menos 10 millones de habitantes (Conagua, 2024). Esta situación se complicará tanto por la rápida urbanización ―que se estima alcanzará al 86% de la población en el año 2050 en ciudades asentadas con frecuencia en zonas donde ya tiene lugar la sobreexplotación de mantos acuíferos― como por la competencia del uso para abastecimiento urbano con el uso agrícola, que llevará a su vez al incremento de conflictos por el agua (González-Villarreal et al., 2024).
El modelo actual ejerce una presión desmedida en el campo. El 76% del agua disponible se destina a la agricultura, donde los sistemas de riego ineficientes desperdician gran parte del recurso (arriba del 40%). También tenemos una importante contaminación de las fuentes superficiales de agua: entre el 30 y 40% de los ríos y cuerpos de agua superficiales en el país muestran altos grados de contaminación por descargas industriales y urbanas sin tratamiento previo (INEGI, 2025).
La bancarrota hídrica nos sitúa ahora frente a un gran desafío: lograr el acceso a agua segura para todas las personas; tener agua suficiente para la conservación de ecosistemas y el desarrollo de las actividades económicas, y contar con protección frente a fenómenos hidrometeorológicos.
Es claro que existe un sistema hídrico bajo gran presión, lo que nos obliga, con urgencia, a promover un nuevo enfoque para una gestión del agua que atienda la situación y realidades actuales del país. En el Consejo Consultivo del Agua promovemos e impulsamos estrategias sostenibles capaces de atender causas que, si bien son multifactoriales, podrían significar un alivio al declive hídrico (CCA, 2026).
Uno de estos temas sin duda lo representa la economía circular en la gestión del agua. Estamos en el mejor momento para la adopción de principios de economía circular, a fin de maximizar la reutilización y el reciclaje del agua en los sistemas de saneamiento y potabilización, minimizando todo tipo de residuos y fomentando la sostenibilidad a largo plazo.
El nuevo marco legal del agua, tanto la nueva Ley General de Aguas como las modificaciones a la Ley de Aguas Nacionales, pone énfasis en la necesidad de aumentar el tratamiento y reúso de las aguas residuales. De acuerdo con el documento Perspectivas del agua en México, solo el 50% de las aguas recolectadas recibe algún grado de tratamiento, mientras que operativamente solo el 57% de las plantas de tratamiento instaladas opera a un nivel óptimo (González Villarreal et al., 2022).
Es en la agricultura de riego donde se tienen los mayores volúmenes de agua concesionados ―76%― con alarmantes ineficiencias en el uso del recurso. De acuerdo con el citado documento Perspectivas del agua en México (González-Villarreal et al., 2024), las eficiencias globales en los distritos y unidades de riego fluctúan entre el 40 y 60%. Esta agua se suma, en gran medida, a la siembra de cultivos de bajo valor que demandan volúmenes de agua considerables.
En este rubro se vuelve imperativa la adopción de tecnologías avanzadas y prácticas innovadoras en el tratamiento, distribución y control del agua, así como en la implementación de sistemas de telemetría para la administración de redes y tecnologías de tratamiento de aguas residuales para su reutilización, con el objetivo de aumentar la eficiencia y reducir el impacto ambiental. De nuevo, citando Perspectivas del Agua en México, se estima que una reducción del 10% en el volumen destinado al riego superaría la mitad del uso para el abasto de agua potable, o sería equivalente al uso en fines industriales, incluidas las plantas termoeléctricas.
Las oportunidades de implementar acciones de economía circular, reúso y regeneración de agua en México sin duda son clave. Las opciones pueden ser amplias y muy diversas, como la renovación de las plantas de tratamiento para sustituir el agua potable utilizada para la producción de alimentos por agua tratada o regenerada.
Transitar hacia una economía circular en el sector hídrico no es sencillo y requiere de inversiones, transformaciones en los patrones de consumo y la formulación de políticas públicas. Sin embargo, el camino es claro si queremos aliviar la presión en nuestros cuerpos de agua y acuíferos.
Entre otros puntos, un grupo de organizaciones promovimos un Decálogo por el agua, en el cual plantemos seis puntos esenciales (CCA, 2024) para transitar hacia una política de economía del agua y de reciclamiento del agua:
- 1. Fomento de la investigación, desarrollo e implantación de tecnologías avanzadas y sistemas de reciclamiento de aguas residuales, así como la inclusión de procedimientos avanzados de filtración, tratamientos biológicos y métodos de desinfección para garantizar la calidad del agua reutilizada en diversos usos.
- 2. Esquemas de incentivos para el reciclamiento de agua: desarrollo e impulso de esquemas de incentivos económicos y regulatorios para promover la inversión en infraestructuras de reciclamiento. Incentivos como subsidios para la adopción de tecnologías de reciclamiento, tarifas preferenciales por el uso de agua reciclada y beneficios fiscales para proyectos sostenibles.
- 3. Normas y reglamentos para el reciclamiento de agua: colaboración con autoridades para la elaboración de normas claras que regulen la recogida y reutilización de aguas grises o fecales, y el establecimiento de normas basadas en criterios científicos que garanticen la protección de la salud pública y del medio ambiente.
- 4. Concienciación y educación: se debe ilustrar sobre la importancia del reciclamiento de aguas en la población, industria y agricultura. Destacar el reciclamiento como herramienta fundamental para la conservación del agua, la sostenibilidad ambiental y la reducción de la presión sobre los recursos hídricos naturales.
- 5. Proyectos piloto y casos de éxito: se requiere el apoyo a proyectos piloto de reciclamiento de agua como modelos a escalas mayores, al igual que la documentación y difusión de proyectos exitosos para compartir métodos y beneficios entre organismos operadores.
- 6. Alianzas estratégicas para el reciclamiento: es necesario establecer alianzas entre organismos operadores, empresas especializadas en tecnologías de agua, centros de investigación y departamentos gubernamentales, al igual que lograr la colaboración para intercambiar conocimientos, acceso a financiamiento, e innovación en políticas y tecnológicas de reciclamiento.
La bancarrota hídrica de México es el síntoma definitivo de un modelo económico y de gestión del agua que ya no es acorde con la realidad actual. Seguir dependiendo solo de las aguas subterráneas es apostar el capital milenario de un recurso que no se recupera; es una ruta directa hacia la insolvencia social y productiva. Apostarle a la capacidad para cerrar el ciclo del agua, transformando los residuos de hoy en el recurso estratégico de mañana es una ruta viable. Revertir esta quiebra nacional requiere un cambio drástico de paradigma: entender que el agua no es un flujo infinito para desechar, sino un bien circular que debemos preservar para asegurar el futuro del país.
Referencias
CCA, Consejo Consultivo del Agua. (2026). Cambio climático. https://aguas.org.mx/cca/desafios/cambio-climatico/#
CCA, Consejo Consultivo del agua. (2024). Compromisos por el agua. Decálogo para detonar soluciones. https://aguas.org.mx/cca/comunicacion/el-consejo-consultivo-del-agua-presenta-a-los-candidatos-un-decalogo-de-10-medidas-para-evitar-la-escasez/
Conagua, Comisión Nacional del Agua. (2024). Estadísticas del agua en México 2023. https://sinav30.conagua.gob.mx:8080/Descargas/pdf/EAM2023_f.pdf .
González-Villarreal, F. J., Vázquez-Herrera, E., Aguilar-Amilpa, E., & Arriaga-Medina, J. A. (2024). Perspectivas del agua en México, propuestas hacia la seguridad hídrica. CERSHI-UNESCO, UNAM, Agua Capital. https://aguacapital.net/publicaciones/
INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Disponibilidad de agua. https://cuentame.inegi.org.mx/descubre/geografia/disponibilidad_de_agua/

